Desde mi punto de vista una obra en la que Saramago vuelve a sorprendernos. Una extraña epidemia de
ceguera va extendiéndose
por el pais, un pais imaginario pero que representa perfectamente cualquier estado moderno. Un hombre se queda ciego en su coche, esperando a que el semáforo se ponga verde, y desde ese momento el autor nos va mostrando cómo la
ceguera, precisamente, es la que arroja claridad sobre la condición
humana. Miserable, rastrera, individualista, la especie humana se enfrenta a la peor epidemia que pudiera imaginar, la desparición de la organización social ante la imposibilidad de mantener el orden en una sociedad basada en lo visual. Aún así y a pesar de la decepcionante visión que se nos muestra de la humanidad, los protagonistas no pierden la esperanza, aunque nunca queda claro si no la pierden porque todavía una de ellas ve o porque realmente la esperanza es lo último que se pierde.